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Negociar en los mercados financieros exige en todo momento un posicionamiento frente a las condiciones del mercado. Este posicionamiento que define, entreotras cosas, la estrategia y el nivel de riesgo, viene condicionado, por un lado, por elementos técnicos que nos impone el mercado, y por otro, por los supuestos sobre los que basamos nuestra visión del mismo.
El presente artículo es una reflexión, a raíz de la actual crisis financiera, sobre la importancia de mantener una visión global del mercado que vaya más allá de nuestro modelo de negociación, y también sobre la importancia que tiene la toma de consciencia de aquellos supuestos sobre los que basamos ese modelo.
El problema de los créditos de alto riesgo que se viene a sumar a las múltiples crisis de las últimas décadas, son claros síntomas de un desequilibrio de fondo, y me parece interesante abordar el tema desde mi perspectiva como operador de mercado.
EEUU tiene una balanza comercial deficitaria, importando bienes de todo el mundo, especialmente Asia y Europa, por los que paga en dólares. A su vez, los países exportadores compran bonos de estado con esos dólares que reciben, lo que permite a EEUU a mantener las tasas de interés bajas. Con el dinero tan barato y utilizando mecanismos de multiplicación, los bancos se apalancaron empaquetando créditos sub-prime y otros activos sobrevalorados.
El apalancamiento consistió en la oferta de instrumentos de inversión estructurados para los que cobraban intereses a largo plazo, mientras pagaban los bajos intereses a corto plazo por el dinero barato que conceguían en el mercado.
Un negocio redondo pero que solo funciona mientras se mantiene la confianza de que el valor de los instrumentos sobre los que se especula siga subiendo- pero en algún momento siempre hay quien empieza a cuestionar si es posible que una tendencia dure tanto tiempo- y es ahí cuando la fiesta se acaba.
Sabemos que los bancos están obligados a tener solo un porcentaje relativamente pequeño de capital en reservas. En eso se basa su mecanismo de multiplicación de capital. ¿Qué pasa si los clientes solicitan su dinero por un valor superior al que tiene el banco en depósitos? Tienen que aumentar sus reservas o reducir drásticamente su apalancamiento en deudas. Lo que sucede es que ahora los bancos no pueden vender su deuda porque nadie la puede comprar. Mejor dicho, nadie consigue dinero para poder comprarla aunque esté a un precio increíblemente bajo. Por eso piden a gritos una inyección de capital por parte de las administraciones para mantener el nivel de apalancamiento.
Ahora sabemos por qué los bancos han dejado de prestar créditos y por qué han dejado de aceptar garantías: por un lado necesitan toda la liquidez que puedan reunir, y por otro lado no quedan garantías que aún tengan valor, ahora que han petado todas las burbujas (la bolsa, la imobiliaria, la subprime, las materias primas). Pero ¿en qué medida puede tal situación afectar nuestra operativa?
Hay ciertos aspectos sobre las condiciones de mercado que no son visibles en la plataforma de un broker minorista, y que conviene saber calibrar. Podemos apreciar la volatividad en la acción del precio, pero la profundidad del mercado, especialmente el de divisas- no nos es desvelada en las plataformas minoristas- hay que indagar un poco más.
Un síntoma que evidencia los síntomas de estrés del mercado como es la falta de liquidez, lo podemos encontrar en el comportamiento del TED Spread: el indicador que mide la diferencia entre un bono del tesoro de EEUU y el LIBOR, ambos a tres meses. El LIBOR es básicamente la tasa de interés que cobran los bancos al prestarse capital entre sí. El TED es un gráfico normalmente muy aburrido por lo constante que puede ser durante años. Quizás sea esta la razón por la que pasa desapercibido. Pero cuando empieza a registrar nuevos picos, sabemos que algo de inusual ocurre en el mercado.
Los brokers minoristas dependen de sus proveedores de liquidez para entrar sus posiciones al mercado, sean estos otros brokers principales o bancos privados. Es cierto que la mayoría de brokers son ellos mismos creadores de mercado, cuya actividad consiste en encajar las posiciones de sus clientes. Teniendo en cuenta que solo un pequeño porcentaje de estos gana de forma consistente, deducimos que el broker gana un margen suficiente para cubrir las posiciones de los pocos que son capaces de acumular ganancias. No obstante, según el modelo de negocio del broker y la necesidad de posicionarse en el mercado interbancario, este tendrá más o menos facilidad en pasar las posiciones de sus clientes.
Vigilar el funcionamiento del mercado interbancaro mediante indicadores o fuentes de información, debe de ser una rutina de nuestro Plan de Trading. Actualmente estoy atento a la escaza liquidez del sistema y mientras ésta no vuelva a unos baremos normales creo que seguiré dedicando más tiempo a otras tareas igual de fructíferas como puede ser el backtesting, optimización de mis rutinas de trabajo, o la introspección psicológica.
Además de constatar objetivamente que existe un problema de liquidez y que debemos contemplar ciertas precauciones, hay otra lectura que podemos sacar de la situación actual, en relación con el concepto de riesgo, que nos puede ser tremendamente útil en nuestra operativa.
Mientras que la alta volatividad es buscada por algunos operadores, mi perfil de trader dicta que si delante de una oportunidad el mercado no se comporta de una manera que yo lo pueda analizar, lo mejor es mantenerme fuera y observar.
Siempre existen oportunidades de negocio, pero si el comportamiento del precio no está en sintonía con nuestro perfil, entonces no contamos con ningún margen favorable (Edge), y el riesgo que asumimos no es cuantificable. Para saber si estamos en sintonía con el comportamiento del precio, basta preguntarnos:
¿qué dice la acción del precio? (análisis) ¿cómo puedo actuar frente a lo que hace el precio? (sistema y método) ¿cuánto estoy dispuesto/a a arriesgar? (gestión monetaria, apalancamiento etc.) ¿qué plan activaré en el caso de que mi actuación se demuestra errónea? (integración y ejecución de los aspectos anteriores)
De todo lo que está sucediendo actualmente en el mercado financiero, destaca la relación que sus participantes han mantenido con el riesgo durante los últimos años. Si trasladamos los sucesos actuales a nuestra realidad personal como operadores, entenderemos mejor la importancia de conocer nuestra exposición al riesgo. La respuesta a las preguntas 3 y 4, son esenciales en cualquier plan de trading.
Los rescates de la banca por parte de las administraciones de los que se habla en los media, reflejan la necesidad de añadir capital como consecuencia de haber mantenido posiciones en pérdidas durante demasiado tiempo. La estrategia aquí utilizada ha sido la peor de todas: la de esperar a que el rumbo del mercado cambie y las posiciones vuelvan a estar en ganancias. Cualquier operador principiante sabe que una estrategia de tipo espero-que-al-final-el-mercado-cambie-a-mi-favor siempre acaba cobrando muy caro a quien la siga. Pero no nos ha de sorprender que tantas casas financieras la hayan seguido durante tanto tiempo y además con éxito: ellos tienen el capital para seguir este tipo de estrategias. En su esencia, los actuales planes de rescate, no son otra cosa que un intento prolongar una estrategia basada en la esperanza a que una posición perdedora al final salga ganadora.
Tras haber seguido la evolución de muchos operadores/as en Forex, constato frecuentemente que muchas personas empiezan a incorporar la gestión monetaria y de riesgo a partir del momento en que pierden una cantidad importante de su cartera. Las pérdidas severas son habitualmente el único mecanismo al cual la resistencia psíquica del operador cede, para empezar a pensar en términos de riesgo en vez de ganancias.
Por muy bueno que sea el análisis o el modelo utilizado, si no se sustenta sobre una gestión robusta, el operador es muy vulnerable a perder su capital. En la situación financiera actual, vemos como las mismas emociones de codicia (por ganar) y miedo (a perder) son las que han guiado las mentes más prodigiosas de Wallstreet y a muchas instituciones respetadas, en el diseño de los instrumentos de deuda estructurada. Aunque estos atributos humanos sean difíciles de legislar, su potencial destructivo queda evidenciado en la crisis actual, y está claro que ese aspecto es lo que se debería regular de una forma sensata.
Es evidente que la política monetaria global de los últimos años a llevado la banca al extremo que los operadores conocemos como una Exigencia de Margen (Margin Call): cuando el broker cierra nuestras posiciones por falta de garantías. Veremos a partir de ahora que respuesta tenían preparada la banca y la administración a la pregunta nº 4, recordemos: ¿qué hacer en caso de que nuestra posición salga perdedora?
Si estás aprendiendo a operar en Forex, no sigas el ejemplo de inyectar capital en tu cuenta: cierra la posición, reconoce el fallo, corrige tu Plan.
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